Cuando se nos planteó la idea de hacer un torneo de debate en clase, no
me entusiasmo en exceso, quizá porque me parecía demasiado complejo para
organizarlo en apenas una clase. Además, creía que algunos aspectos de la
actividad como los temas, el aula, el "ring de combate" o la manera
de evaluar iban a estar más definidos de antemano y que simplemente iba a
quedar en manos de los alumnos la formación de los equipos y las estrategias y
argumentos propios de un torneo de debate.
La verdad es que el resultado de la organización del debate fue bastante
más amena y sencilla de lo que inicialmente pensaba y es que muchas veces
nos bloqueamos ante tareas que a priori pueden resultar complejas y que
realmente son tareas sencillas que simplemente requieren una organización
previa.
¡LLEGÓ EL DÍA!
La elección de la sala y organización por parte del grupo de "atrezzo"
fue impecable, las normas y estructura del torneo fue el adecuado, ya que se
pudieron vivir tres debates cortos que hacían que el público no se aburriese y
el jurado estuvo muy correcto. A destacar, que todos los participantes del
torneo estuvieron muy implicados y por un momento dio la sensación de estar en
un torneo de debate real.
La experiencia final ha sido muy buena y creo sinceramente que es una
herramienta muy válida para incorporarla a las aulas ya que enseña a los
alumnos a ser críticos con las ideas y razones de otros, adaptarse a los cambios
y en general favorece el cooperativismo dentro de un aula.
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